Antin es camorreramente oral, oralidad pura y dura, improvisación continua. Sin efectos en la hoja como repeticiones o transparencias. Solo su voz. Acá un poema camorreramente oral escrito en tandem con su mujer. Es un poema largo y abrumador, casi ilegible, exasperante, pero si se llega al final se entiende, así que nada de spoilers. Desmontar el absurdo del lenguaje de la ciencia, de la falta de lógica de la realidad y disfrutar de la oralidad descarada. Para los eternos buscadores de erratas, el poema ya traía algunas en inglés.

Cuando íbamos a publicar esto en una editorial independiente (pajera y vigilante, se las dan de estrictos y no cachan nada de gramática ni de ninguna cosa, pero disfrutan su función de censores), hablamos con su mujer Eleanor por si había un derecho. Respondió por mail, “si hubiera alguna ganancia, junta a tus amigos que amaban y leían a David, y brinden por él”