Germán Carrasco

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Talk poems: de qué hablamos cuando hablamos de oralidad

por Germán Carrasco

Demasiado se ha escrito de oralidad, coloquialismo y hablas del día a día por estos lados. Se ha hablado de oralidad en poetas que escriben en métrica, cuando en rigor nadie habla en métrica y nuestra habla es más bien un fraseo interrumpido, con frases a medio terminar, a veces sin sujeto. Así hablamos los chilenos, como dice Ruiz en uno de sus espectaculares blufeos. Así habla, por lo demás, todo el mundo. Pero cuando Ruiz dice eso no lo dice despectivamente, lo está haciendo rimar con las ideas de ciertos filósofos franceses (a cuyas teorías echaron mano las poesías del lenguaje y metaliteraturas, a las que les toma de paso el pelo).

Ahora quisiera entrar en David Antin, donde lo autobiográfico se construye a partir de fragmentos: recuerdos de infancia, recuerdos del sexo (un apagón mientras hacía el amor con alguien), imágenes aisladas que pareciera recordar de forma insistente. Personajes anónimos, confluencia de anécdotas, situaciones o instantes, donde algunos se construyen así: “Junto al puente del ferrocarril las gaviotas describían círculos en sentido contrario a las manillas del reloj a medida que se elevaban por los aires. Bajo ellas, el agua giraba lentamente hacia abajo en el sentido de las manillas del reloj. Ella dijo que era como un remolino”, se lee en Autobiography.

Cada vez que había temblores o terremotos en Chile, el viejo Antin me enviaba un mail preguntándome cómo estábamos. Comenzó con sus talk poems a mediados de los 70, que fueron considerados como una confrontación a la poesía “vanguardista” de la Costa Oeste. Se opone a la noción de la poesía como un objeto íntimamente relacionado al mito y a la canción: se siente cercano a una poética ligada al proceso de pensar (“hablar –o el proceso de la conversación– es lo que me parece más afín al proceso de pensar”; “el lenguaje es una reserva de las formas del pensamiento”; “not thought, but thinking. And the closest i can get to thinking is talking”). Un arte estrictamente lingüístico, por lo que se la ha criticado por su supuesta falta de preocupación por la “forma” (Levertov en una ocasión le dijo que lo que él hacía no era poesía en absoluto; Bloom se retiró indignado de un conversatorio diciendo que los presentes no podían ser considerados poetas).

En los 70, al comenzar con sus talk poems, Antin se refirió a lo “recreacional” que suele apoderarse de las lecturas poéticas y que es algo a lo que se opone; el solo acto de leer un poema es como “volver a la escena del crimen / tratar de reconstruirla y mientras más se trata de revivirla, más muerta parece volverse”. Lo conversacional devuelve a la poesía a su dimensión oral perdida, la oportunidad de disminuir el abismo entre el proceso creativo y el producto y la oportunidad de crear en un foro público. La improvisación. Pero no sobre un espacio en blanco, puesto que el lenguaje en sí mismo ya ofrece una gramática estrictamente formada a partir de la cual se improvisa: Antin considera que el verdadero rango del lenguaje coloquial es en realidad desconocido, de ahí la oposición a la poesía vanguardista, aunque claramente en sus poemas exista una conjugación entre lo anecdótico y la metáfora poética. Y por supuesto, lo experiencial y lo biográfico. En Autobiografía, Antin explica que escribir una autobiografía es una tradición en su familia, porque cada vez que su madre abandonaba a su esposo, ella escribía una autobiografía y se la enseñaba al tío de David.

Volviendo a Ruiz, quien dice que los chilenos hablamos sin sujeto y nunca se sabe exactamente cuál es el objeto de la conversación, conviene reparar en su reverso: no siempre se habla de esa manera, inconclusa, llena de puntos suspensivos. El otro extremo es la herencia patronal y militar. La gente de derecha siempre valora el “hablar de corrido” (hay que analizar esa frase). No, se habla escuchando, con puntos suspensivos, anacolutos.

Personalmente, no puedo hablar con esas certezas tan valoradas por la prensa de papel. No sé de dónde se podría obtener una certeza, avísenme para ir a buscar algunas. Estoy seguro de muy poco y no sé si pueda definir poesía o comprender cómo una mujer que te acaba de romper el corazón luego te envía las calas de su jardín. Pero en la prensa se valoran esas frases autoritarias y bajadas de línea, por los mismos de siempre que escriben, contradicen clichés en la ilusión de estar rompiendo un lugar común generalmente con visos de incorrección política o de joder por joder, para hacerse los audaces y provocar, ignoro a quién.

Hay algunas cosas que aclarar: el primero que inaugura la poesía coloquial en Chile es De Rokha: el habla repetida del feriante o de La Vega, con sus repeticiones eternas, así habla la gente en la feria: la palta está cara porque la palta es rica y las mejores paltas las exportan, la palta tiene vitaminas y es difícil encontrar paltas de primera por los millones y millones y millones de pesos que los futres se meten al bolsillo, y los sistemas de regadío de las paltas son con bombas de los futres que son dueños de las paltas, lleve paltas que están en su punto, etc.

Esos excesos de oralidad aparecen en De Rokha y aparecen curiosamente con el mismo uso de espacio que usa John Cage en Lecture of nothingness y los que usa en varios poemas David Antin. De Rokha usó esos espacios en 1929, en el que a mí me parece su libro más importante: Escritura de Raimundo Contreras. Allí se lee:

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Cage los utiliza en el año 1959. Y agrega que el poema “Conferencia sobre nada” no debe leerse artificialmente, haciendo las pausas de la página, sino que “debe leerse con el Rubato que uno utiliza en el habla cotidiana”.

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Antin también usa esos espacios. Quizás alguien los había utilizado antes que estos tres poetas, y pienso ahora estrictamente en el sentido del verso, del corte de verso actual puesto en cuestionamiento por los poetas del lenguaje gringos, algunos neobarrocos latinoamericanos: el Perlongher del “Ayahuasquero” o el que yo creo que es su mejor poema: “Chorreo de las iluminaciones”; el Wilson bueno de “Mar paraguayo”, el Zurita de “Canto a su amor desaparecido” o “Inri”; y poetas contemporáneos como Alan Mills o Héctor Hernández. Este último reacciona a una especie de enfermedad métrica ridículamente conservadora que tuvo sus minutos de pataleo en los años 90, avalada por inquisidores de El Mercurio que avivaron la cueca (otra boludez con métrica que les dio por esos tiempos).

Estos amantes de la métrica fueron utilizados de lo lindo por la reacción y el mundo conservador sin que se dieran cuenta. Después de todo, se trataba de inocentes jóvenes más perdidos que el Teniente Bello, que hablaban del Siglo de Oro sin ningún análisis histórico, sin ninguna lectura y en plena posdictadura.

Estos espacios entre un mismo verso son los espacios del flujo, de la oralidad y del habla entrecortada (“que mi voz se entrecorte / y tus ojos se iluminen”). En Chile hay oralidad, inaugurada por De Rokha y no por quien hablara de oralidad, coloquialismo escribiendo con métrica. De manera que hay un elemento que escapa a las oralidades como las conocemos en Chile, y es el elemento de improvisación a partir de dudas básicas sin dar nada por hecho.

Hay otra cosa, que es la cuestión disertativa, desde la duda más simple hasta hacerse las preguntas fundamentales sobre el arte y la poesía moderna. Por eso la elección del poema “En lugar de una lectura de poesía”, o “En reemplazo de un recital de poesía” o “A cambio de una lectura de poesía”, de David Antin, ofrece una improvisación, muy parecida en donde la imaginación infantil incorpora lo que ve al recoger fruta por el camino. Ese es un tipo de escritura infantil (alucinada, imaginativa, improvisatoria) y no hablar en diminutivos desde el ternurismo adoptando la persona del niño o el campesino.

De hecho, es un campesino el protagonista de la improvisación del poema “En lugar de una lectura de poesía”, en donde hay que leer hasta la última línea exasperante para ver de qué va la cosa. Entonces descubriremos que es un constructo, que la oralidad, estos paréntesis, disgresiones y subordinadas, estas divagaciones de un hecho, no son otra cosa que pura forma, de manera que nada tendrían que reprocharles trabajadores de la eufonía y el fácil conteo de sílabas a poemas como estos.

El poema “En lugar de una lectura de poesía” es la transcripción de una improvisación, al igual que “John Cage Uncaged is Still Cagey”:

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Dos poemas

(versión de Germán Carrasco)

David Antin nació en Nueva York en 1932 y falleció el 16 de octubre del año pasado. Fue profesor de arte en la Universidad de California en San Diego. También fue un crítico distinguido de artes visuales, posmodernismo, audiovisual y el rol del arte en la tecnología.

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Publicada en revistasantiago.cl, 19 de mayo de 2017

Germán Carrasco Germán Carrasco • 19 mayo, 2017


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