Desde Summer At The Beach (1971) que es una especie de canto a sí mismx erótico en donde en un poema ella cubre con arena las partes del cuerpo que no le gustan, poemario donde aparece también la muerte del Padre, que más que una elegía es un reproche, una queja, algo así como retarlo por morirse. La crítica Helen Vendler destaca eso último.       

Con el poeta Fabián Casas, la narradora coreana Han Kang que en ese tiempo no era mega conocida como ahora y bebía, nadaba en la piscina olímpica y fumaba con nosotros; las rusas que eran de nuestro lote -los latinos, Casas y yo-  y otra gente del taller  fuimos a ver a Glück  a un auditorio universitario en Iowa. Repleto. Glück -y nosostros- estábamos mucho más jóvenes. Siempre me llamó la atención que la figura de Strand, de Glück llenaran auditorios donde había que empezar a sentar a la gente en los pasillos, y en algunos casos era demasiado y una gringuita llamaba al público medio retándolo a sentarse alrededor de la poeta sentada en un taburete, que no fueran porfiados y que subieran para que entráramos todos. La poeta leyó de los poemarios Descending Figure, The Triumph of Aquiles y presentó Ararat como una novedad. Aplausos cerrados. El Nobel a Glück es que premien a una poeta, no a una figura. Es el reconocimiento a una poeta por sus poemas y no por su pertenencia a una identidad fija, a un país en guerra, a alguien por sus particularidades étnicas o minorías. Es una poeta, nada más, punto. Aunque no lo crean, eso es muy extraño estos días. Y muy hermoso.

La tradición poética más viva actualmente es la de Estados Unidos. El test para comprobarlo es muy sencillo, uno tiene que pensar –en algunos segundos, sin googlear- qué poeta francés puede mencionar luego de Rene Char.  O pensar en cinco poetas alemanes contemporáneos post Brecht. De Estados Unidos cualquier lector medianamente atento puede mencionar al menos una decena. De los otros países a veces, he hecho el test, ninguno. La tradición poética de Estados Unidos se divide, generalizando muchísimo, en dos grandes corrientes: 1) lo experimental exploratorio o las innovaciones por un lado (la antología de Rothenberg y la de Douglas Messerli, desde objetivistas a los poetas del leguaje pasando por Cage, Olson)  en donde lo fundamental es el lenguaje y sus operaciones, algunos de ellos bastante difíciles o directamente ilegibles.  Y (2) por otro lado lo que son poemas más reconocibles como tales por cualquier lector, una poesía más sencilla u honesta y también de gusto más masivo (lo que no tiene nada de malo), sobre el amor, la vejez, los recuerdos, intimidades, en donde el protagonista no es el leguaje sino las emociones (Kunitz, Sharon Olds, Strand, Simic, Li Young Lee, Brodsky, Lucille Clifton, algunos más interesantes que otros). Esto, ya lo mencioné, muy a grandes rasgos. Dentro de este último grupo ubicamos a Louse Glück. Existen traducciones de ella de Eduardo Chirinos (Pretextos) y de Miguel Ángel Zapata un par de traducciones en alguna revista, ambos peruanos. Y mucho material sin  traducir. Es una poeta aparentemente fácil de leer, cosa que algunos valoran y otros desprecian.  Tuve acceso a Iris Salvaje (no a Ararat, que me parece su mejor obra) la excelente traducción de Chirinos tiene los siguientes detalles, a mi parecer: 1) usa el adjetivo antes del sustantivo (“extenso campo” p ej) haciendo el poema más lírico de lo que a mí me parece que es. 2) usa palabras como “desdoro” por slur: que en español es farfullo, insulto, haciendo el poema más lírico de lo que es). 3) detalles como witchgrass que es un tipo específico de pasto y que Chirinos sobreliriza y simplifica como mala hierba. Detalles.

Algunas cosas de contenido: la muerte de la hermana mayor al nacer y la pérdida del padre son sentimientos de dolor y aflicción que trata –paga su deuda con el romanticismo- usando el lenguaje de las flores. Sublima en el lenguaje de las flores todo su luto y pérdida. Reticente a la pirotecnia; lacónica y yanqui. En sus libros Ararat y en Wild Iris. La Biblia está siempre presente, en un poema extraño en donde describe a Moisés como un bebé. en Joseph in Egipt habla de su abuelo, un húngaro de clase media baja que termina de obrero en una fábrica de puros en NY. Winter Morning es un poema sobre Cristo. Todos esos poemas pertenecen a El triunfo de Aquiles.

El mal diseño del amor, el silencio insatisfecho de la vida burguesa, los placeres sencillos, los jardines, fracasos amorosos y algunos lugares comunes re-elaborados. Nótese que no le hace asco a la palabra alma: el título del siguiente poema traducido por Eduardo Chirinos:

A veces un hombre o una mujer imponen su desesperación
a otra persona, a eso lo llaman
alternativamente desnudar el corazón, o desnudar el alma.

Con respecto a los placeres sencillos, me llama la atención el erotismo tenue de algunos poemas, como Summer At The Beach (2001) en donde ella se cubre con arena las partes que no le gustas de su cuerpo y se ve a si-misma como una potra (colt, coltish) y que finaliza con una oda a sí misma que se visualiza plena en su perfección adolescente. Es una poesía del placer sin alardes. Hay salida, como dice ella misma en Wild Iris. A final del sufrimiento hay una puerta, ese poema. Ese poemas que da título al libro que ganó un Pulitzer es particularmente interesante porque hasta el tema del misterio de la muerte lo trata con una salida, no trascendental ni metafísica sino imaginativa. Finalmente ahí hay una confianza en la palabra y en la transformación de la materia. lúgubre

El iris salvaje

Al final del sufrimiento
me esperaba una puerta.
Escúchame bien: recuerdo

lo que llamas muerte
lo recuerdo.
Allá arriba, ruidos, ramas de un pino vacilante.
Y luego nada. El sol débil
que tiemblan sobre la superficie seca.
Terrible sobrevivir
como conciencia,
sepultada en tierra oscura.
(…) aquello que temías,
ser un alma y no poder hablar,
termina abruptamente(…)
Tú que no recuerdas
el paso de otro mundo, te digo
podría volver a hablar: lo que vuelve
del olvido vuelve
para encontrar una voz:

del centro de mi vida brotó
un fresco manantial, sombras azules
y profundas en celeste aguamarina.

El azul –se podría hacer una antología de poemas de ese color y su relación con la muerte o el infinitud del cielo- aparece varias veces. Y aparece el mundo grecolatino, herencia de HD. Escile

No yo, tonta, no yo sino nosotras, nosotras: olas
azules y celestes como
una crítica al cielo

Maitines son la hora canónica después de medianoche y antes del amanecer de rezo para la iglesia durante el Medioevo. Así titula Glück un set de poemas en donde fusiona el poema de amor, el rezo y la elegía. Yo encuentro un aire epigramático en los siguientes versos

Perdóname si digo que te amo: a los poderosos
se les engaña siempre, los débiles
son siempre manejados por el miedo

O este poema en donde se funden Dios y el padre muerto. Pero habla, como en varios otros poemas, de su vida anterior. Es un reproche al padre por morir como remarca Helen Vendler.

Ocurre contigo que eres como los abedules:
no debo hablarte
de modo personal. Muchas
cosas han pasado entre nosotros. ¿O
sólo me ocurrieron a mí? Me
siento culpable, culpable, te pedí
humanidad; no soy más menesterosa
que los otros. Pero la ausencia
de todo sentimiento, de la menor
preocupación por mí. También podría
dirigirme a los abedules
como en mi vida anterior: dejemos
que lo hagan del peor modo, déjales
que me entierren con los románticos,
que sus hojas amarillas y afiladas
caigan sobre mí
y me cubran.

…………………………. 


¿Qué es mi corazón para ti
si debes romperlo una y otra vez
como el sembrador que pone a prueba
sus nuevas especies? Experimenta
algo más: cómo puedo vivir
en las colonias, como a ti te gusta, si me impones
una cuarentena de dolor, apartándome
de los miembros saludables de
mi propia tribu: eso no se hace
en un jardín, apartar
la rosa enferma; permítele ondear sus sociables
e infectadas hojas
de cara a las demás, que los minúsculos áfidos
brinquen de planta en planta, probando de nuevo
que soy la más inane de tus criaturas, la que sigue
al floreciente áfido y al rosal trepador. Padre,
como agente de mi soledad, alivia
al menos mi culpa, levanta
el estigma del aislamiento; a menos
que sea tu designio fortalecerme
otra vez, como fui
fuerte y plena en mi infancia equivocada,
bajo la leve luz
del corazón de mi madre,
o en el sueño,
el primer ser que nunca moriría.

………………
 

Nieve de primavera

Mira el cielo nocturno:
en mí poseo dos personas, dos clases de poder.

Estoy aquí contigo, en la ventana,
observando tu reacción. Ayer
la luna se alzó sobre la tierra mojada del jardín.
Hoy la tierra brilla igual que la luna,
como materia muerta, encostrada de luz.

Ahora puedes ya cerrar los ojos.
He escuchado tus llantos, también
los llantos anteriores a los tuyos,
y he sido sensible a sus demandas.
Te mostré lo que querías:
no la convicción sino el sometimiento
a la autoridad, que descansa en la violencia.

De “Iris salvaje”
Versión de Eduardo Chirinos

Última modificación: 12 octubre, 2020