La mantis en el metro. Apuntes sobre memoria reciente, poéticas y revuelta, de Germán Carrasco (Seix Barral, 2021)

Por Emilio Jurado Naón

En una época hiperinformada todo acontecimiento se ve sometido al comentario, el análisis, la opinión y la documentación fotográfica, al instante. Ya la Sopa de Wuhan, el PDF que circuló en los primeros meses de pandemia y que reunía textos de reconocidos pensadores del hemisferio norte, había anticipado el final del capitalismo y, como queda en evidencia, se equivocó. La inmediatez, la prisa, la falta de perspectiva o distancia respecto de los hechos pueden conducir a análisis errados, predicciones fallidas o, lo que es aun más terrible para un lector, el cliché.

El caso del estallido social en Chile, que comenzó en octubre del 2019 pero sigue activo, correría el mismo riesgo de hiperanálisis apurado u opinología del lugar común si no fuera por libros como La mantis en el metro, de Germán Carrasco, una publicación que sube la vara en cuanto a la reflexión sobre las repercusiones sociales, políticas y estéticas de este proceso aún en curso.

“En plena revuelta de octubre, un poeta escribió en la revista Santiago que no había que subrayar los libros. Esa era su preocupación mientras la revuelta convertía a Santiago en un enorme libro subrayado, rayado, todo lo reprimido y censurado estaba siendo puesto de una vez en las páginas de la ciudad”, escribe Carrasco en el ensayo que cierra el volumen y que se titula, elocuentemente, “Bajadas de línea”. Porque, en un registro desembozado y coloquial, que hace recurso del ritornelo y la digresión como elementos propios de una estética oral, esta colección de ensayos sobre cine, pintura, música, transformaciones urbanas, poesía y política, tácticas de supervivencia entre los insectos, botánica y cultura adolescente durante la transición democrática (entre otros tópicos) tiene a la revuelta como desencadenante y a la crítica del lenguaje como preocupación general.

El gran enemigo de estos “apuntes sobre memoria reciente, poéticas y revuelta” es lo que Carrasco llama “dictadura de los formatos”, esquema de pensamiento que rastrea tanto en el sistema institucional chileno, partidario y cultural, como en las prácticas y los discursos sociales. Con la fuerza centrípeta desencadenada por las manifestaciones en la Zona Cero de Santiago de Chile, La mantis en el metro se mueve entre los límites de una paradoja: publicar lo impublicable. “La primavera de octubre o la revuelta era una oportunidad para lo que nadie publicaría: lo subversivo, lo raro, lo escrito a mano alzada. Lo que está fuera de la literatura, lo que definitivamente está fuera de la literatura”. Y, en contra de “la superstición de la coherencia” (que el poeta ve como síntoma de una sociedad estandarizada y autoritaria), estos ensayos se proponen como texto inestable: la primera persona, la anécdota, la viñeta, los pasajes de ficción y el escarmiento son recursos frecuentes mediante los que Germán Carrasco construye una posición singular en el panorama literario. Es una posición, por momentos, incómoda; por lo tanto, infrecuente. En la discusión contra cierto feminismo (por punitivista o por clasista), contra la performance o la pretendida vanguardia poética (por paqueta y sin swing), contra el pensamiento político de izquierda y de derecha (por elitistas o verticalistas), incluso contra quienes se oponen a la construcción de edificios de departamentos, Carrasco habla desde un lugar solitario, con la soledad de un francotirador o de un amante de la escalada en alta montaña. Esa posición, sin embargo, que aboga por la experiencia de primera mano (la calle que les falta a los “cuicos”), por la poesía de en baja voz, por el camuflaje adaptativo de los bichos palo, por la contradicción y la falta de formatos preestablecidos, es la que le permite a Carrasco una reflexión proteica sobre acontecimientos quizás demasiado recientes, que tenga consecuencias sonantes en la percepción social y estética.

“La labor de la poesía es instalar y desinstalar palabras que portan prejuicios o modifican políticas”, anota Carrasco en su ensayo bajalínea. Justamente la voluntad de desinstalar prejuicios y preconceptos arraigados en la cultura contemporánea es lo que motoriza las anotaciones, casi conversadas al calor de los acontecimientos, de La mantis en el metro.

Última modificación: 24 mayo, 2021