Las Líneas Brillantes de todos los volúmenes de la librería De la Mancha (Corrientes 1888) salen a la calle a caminar. Pero se encuentran que las Erratas lo habían hecho primero.

Las Erratas se sentían discriminadas o ligeramente incómodas y por eso salieron. Las líneas Brillantes, en cambio, salían por placer. Las Erratas fumaban y tomaban Quilmes mientras las Líneas Brillantes -esas que la gente subraya, fotografía y postea- intentaban buscar relaciones con las Líneas Súper Brillantes de las demás librerías del sector. Tenían un aire de superioridad que a mí me resultaba un poco alto y hasta casi antipático. Yo simplemente observaba todo tomando un helado en Cadore (Corrientes 1695). Las Demás Líneas, ni erratas ni tampoco frases que alguien subrayaría, se dijeron: “bueno si las otras lo hacen, entonces nosotras por qué no” y salieron también con el paso de esos militantes peronistas del Conurbano que llegan un poco más tarde a la celebración de algún triunfo político, caminando con elegancia obrera. Las Demás Líneas junto a las Erratas se hicieron de inmediato amigas con los grafemas derramados de las pancartas políticas que circulaban en una marcha en la calle. Y como eran Líneas y tenían conciencia de clase y de su condición de tales, alguna de ellas, conversando, se refirió  a las Primeras Líneas Chilenas: un grupo de grafemas y palabras escritas con espontaneidad en los escudos improvisados con cualquier cosa que encontraran a mano las y los gloriosos gladiadorxs de cuerpos espartanos en la primavera de octubre de 2019

Última modificación: 18 abril, 2021