La lectura de este nuevo libro de Germán Carrasco, Pumas en la Alameda, me hizo recordar una escena de la película Rosa Luxemburgo 1986, de Margarita von Trotta. Allí, la doctora Rosa toma once con su gata Mimi, a quien mira desde el otro lado de la mesa con una mezcla de firmeza y ternura. Para ese momento ya la han encarcelado dos veces por agitación comunista. Al igual que la película, el libro de Germán es una reflexión sobre la necesidad o futilidad de dar con imágenes exactas de épocas en tiempos prerrevolucionarios, sobre un tipo particular de fascinación felina, y sobre la belleza.

Germán elude los términos en que se ha planteado la pregunta por el sentido que tendría escribir poesía en tiempos de revuelta y pandemia, y con Pumas hace su aporte a la discusión. Su principal argumento son poemas donde los ritmos de la revuelta se cuelan en el ojo de un observador involucrado y atento.

Carrasco muestra cómo el poema en verso puede armonizar con la revuelta al constatar en la práctica -la escritura misma- una desorganización y reorganización de palabras y sentidos sedimentados en discursos oficiales. Pero lejos del estruendo que podría evocar la idea de estallido, la estrategia subversiva del poema se apoyaría más bien en la capacidad de cierta realidad –de la naturaleza, una ciudad o de una estudiante de clase media alta – de pasar desapercibida.

El sentido político de los pumas en el poema estaría dada entonces por la capacidad de caminar sin hacer ruido. Para dar cuenta de este rasgo que sería propio de una poética de la revuelta Germán recupera y pone en circulación la palabra cripsis. Según Wikipedia la cripsis es el “fenómeno por el que un organismo presenta características que lo hacen pasar inadvertido a los sentidos de otros animales”; sus métodos incluyen “camuflaje, nocturnalidad, vida subterránea y mimetismo batesiano”; y se opone al aposematismo, en donde el animal se hace notar y destacar a través de sus rasgos.

Mi opción será la capacidad de cripsis

como una liebre o una lechuza blanca

en medio de la nieve, no distinguibles

excepto para ojos muy especializados.

Y, por suerte,

                      desapercibida

                                              para ustedes

El discurso progresista y los modos de lectura de la academia y el periodismo se apuran en llenar el vacío que ambos acontecimientos dejan a la vista, y se lanza a la búsqueda ansiosa de razones y certezas. En lo que no reparan estos usos oficiales del lenguaje, se lee en los poemas de Carrasco, es que revuelta y pandemia instalan ellas mismas las condiciones de su propia ilegibilidad. Lo que queda a la vista nos exige no entender para entender mejor, y nos ofrece a cambio la posibilidad de una mirada extraterrestre y animal: admirar la presencia de dos pumas en pleno Santiago, la rotunda belleza de una ciudad vacía.

A diferencia de la academia y el periodismo, los poemas pueden ofrecernos en este contexto un mínimo de receptividad.

¿Nadie hablará del recorrido o la fascinación

de la mirada extraterrestre y animal?

¿Del hecho hermoso de la presencia de uno o tres

o dos pumas en pleno Santiago?

¿De la rotunda belleza de una ciudad vacía?

Hay felinos que están a la mano o merodean el radio doméstico y se convierten en compañía, como Mimi. Hay otros que interrumpen el paisaje habitual y a la distancia producen cierta fascinación. Es difícil fascinarse desde lejos, pero la lejanía mantiene abierta siempre – al menos como deseo – la posibilidad de regresar. Y es este espacio entra le fiesta de un despertar político, un momento casi carnavalesco de expresión de diversas subjetividades, y el distanciamiento, la capacidad de escucha y la voz baja, el habitat natural de estos Pumas.

Nadie se confunda:

los hijos de la primavera

son vagabundaje en búsqueda del sol

y como tales, no descansan:

la crisis es su hábitat;

la cripsis su estrategia.

No tiene mucho sentido buscar imágenes de época, se lee en uno de los poemas. En primer lugar porque no existe algo así como una imagen de época, sino una avalancha de imágenes que se resisten a la conceptualización (imágenes brígidas). En segundo lugar, porque ‘la realidad siempre fue suficiente’, ‘la realidad, el sol, la palabra/ y el frío del pacífico’. Lo que reemplaza a la búsqueda de imágenes de época es la memoria de los pumas, una más viva y menos tortuosa que la de los viejos leones, pero no por ello menos combativa. 

Ustedes son quienes aplicaron de verdad

la muerte del ego y el culto a la amistad

y en esta provincia fregada fueron los únicos

que se atrevieron a cuestionar el consenso,

cosa que les costó carísimo en la vida.

Sus artes han esquivado todos los tackleos.

y no los han podido bajar. Vamos, sonrían

y a echarle. El pique es largo.

En la belleza y extrañeza de estos pumas hay una crítica al lenguaje académico que subordina su ritmo acompasado, símbolo de la frescura y choreza de la revuelta, a la disección que busca y construye identidades fijas.

Hay una peste que advierte al mundo

y hay a veces ángeles descuartizados

o cegados. La orden era clara:

disparar a los ojos.

Pero veo que ustedes siguen en su negocio

como si nada.

Así que mi paseo de puma

será leído bajo el rótulo de mi identidad

Poemas y pumas huyen de la clasificación y la taxidermia simbólica, y de la casi inevitable tentación del sermón contenidista. Lo interesante de la poesía de Germán, la frescura que evoca la lectura de Pumas, radica precisamente en la estabilidad sin equilibrio que logran sus poemas. Este es otro punto de conexión entre pumas y poemas: la inestabilidad que porta la revuelta, su capacidad de hacer y habitar la crisis, comparte con los poemas del libro lo que Keats llamaba “capacidad negativa”, esto es, la capacidad de “habitar las incertidumbres, los misterios, las dudas, sin la búsqueda irritante de hechos y razones”. La revuelta de los pumas en la alameda y en la página pone en escena esta capacidad negativa, y la pone al servicio de los lectores.

La revuelta fue la puesta en escena real

de todo lo que se había propuesto

en décadas anteriores pero desde

la academia y las elites protegidas:

la muerte del autor,

la escritura en el cuerpo,

todas las otredades 

y subjetividades en la calle.

La intervención del libro de Germán en el contexto actual permite pensar no solo la pregunta por el sentido que tendría escribir poesía en tiempos de revuelta y pandemia, sino más específicamente, el sentido de escribir poemas en verso (con títulos). En un contexto donde el sentido político del poema pareciera encontrar en el ensayo o en la novela un descanso de cierto impulso experimental deconstructivo – cuya agramaticalidad y juegos disyuntivos es posible encontrar hoy en técnicas publicitarias, redes sociales y discursos políticos– Pumas en la alameda reivindica la idea del poema como un juego en que antes que la dificultad, se valora la idea de encuentro y camaradería. Se lee en el libro: “el poema es solo un juego de palabas para que sonrías luego de llorar”.

Lo que muestran estos Pumas es que más allá de la taxidermia implícita en los géneros, una de las formas en las que se realiza el sentido político del poema en la actualidad consiste en el refinamiento de una capacidad de observación: una mirada y una oreja receptiva que ve, relaciona y piensa, y que al fallar se ofrece como material de una reflexión ulterior sobre sí misma y sobre el borde de eso que no alcanza a tocar: “un manguereo de vereda”.

En el camino de Santiago a la sexta región

hay campamentos y tomas,

algunas sin agua potable

y lo único sólido que existe en ese tramo

es una cárcel.

La solidez de las instituciones

Los ojos desorbitados de Harboe

deberían ser retratados.

Da la impresión que se le van a salir

y que por las cuencas va a brotar cocaína, mierda. Y sangre ajena

Juan Pablo Rodríguez (Talca, 1985). Doctor en Sociología por la Universidad de Bristol. Ha publicado Shanghai (Alquimia), Sobre el movimiento de las estrellas fijas (Aparte) y Ocho Urracas (Aparte). Ha recibido el premio Juegos Literarios Gabriela Mistral y la beca de creación literaria de Ministerio de las culturas y las artes. Es autor de Resisting neoliberal capitalism in Chile (Palgrave Macmillan)

Última modificación: 1 diciembre, 2020